Corría el año 1961 cuando se constituyó la Fundación Puigvert (FP) en Barcelona, dando continuidad al Instituto de Urología, creado en 1943, y a la posterior escuela de especialización urológica, dos proyectos impulsados por Antoni Puigvert (1905-1990), una figura señera de la urología catalana, española e internacional. A su incuestionable talento médico se unía su capacidad de trabajo, su carisma y su vocación de servicio, que le llevó a trasladar su clínica privada junto al Hospital de San Pablo, donde dirigía el Servicio de Urología desde 1951.
“Eran tiempos en que la ciencia, la formación y la beneficencia se hacían en los hospitales, mientras que el dinero se conseguía en la privada. Y Puigvert tenía claro que buena parte del mismo debía revertir en el paciente público”, señala Helena Isábal, directora del Área de Actividades Básicas de la FP, que también destaca su intuición para anticipar el rumbo de la Medicina y la organización en servicios especializados. Así, al servicio germinal de Urología se le añadieron en pocos años los de Nefrología -el primero en España- y Andrología -el primero en el mundo-, fijando ya las tres especialidades de este hospital monográfico.
Puigvert y el Patronato de la institución fueron asimismo conscientes de la emergencia del sistema público, y en 1966 se convirtió en el primer hospital privado concertado con la Seguridad Social. “Un concierto que se ha mantenido hasta nuestros días, ya que el 80 por ciento de la actividad es de régimen público, acordada con el Servicio Catalán de la Salud”, recalca Ramon Massaguer, director general de la entidad. Hoy la actividad asistencial global -tanto pública como privada- alcanza las 5.500 altas hospitalarias y las 130.000 visitas especializadas anuales, en buena medida porque, funcionalmente, la FP presta los servicios de Urología, Nefrología y Andrología del vecino San Pablo.
“Haciendo un símil naviero, estas cifras nos dicen que somos un crucero de bolsillo”, prosigue Massaguer, “pero nuestro tamaño y carácter monográfico nos confieren mayor maniobrabilidad y capacidad de innovación que la de los grandes cruceros, los grandes hospitales terciarios”. Con todo, la ventaja diferencial reside en la excelencia en la atención médica, algo que consigue “en los detalles”, remarca Isábal. “Están, por ejemplo, en la enfermera estomatoterapeuta que sabe dónde colocar la bolsa de ostomía tras una extirpación de vejiga, o en el cuidado adecuado de los accesos vasculares de los pacientes en diálisis… Es lo que aporta la especialización, también en enfermería y en servicios centrales”.
De hecho, según entrevistas cualitativas, cuando a un urólogo se le pregunta dónde querría ser tratado por un problema urológico, la mayoría responde que en “la Puigvert”. También destaca la especialización de los servicios en unidades. Urología, por ejemplo, cuenta con las de uro-oncología, cirugía reconstructiva, urolitiasis, urología funcional y uropediatría (de las pocas existentes).
Avances pioneros
Precisamente el carácter monográfico y especializado del centro también le ha convertido en pionero en avances que luego se han socializado e incorporado a la práctica asistencial. En especial en campos en los que la FP es referente, como el tratamiento del cáncer de próstata, el trasplante renal, la cirugía robótica o la preservación de la fertilidad. En trasplante renal, llevaron a cabo la primera intervención en España entre personas no emparentadas (2004) y fueron pioneros en trasplantes cruzados y con órganos subóptimos (de gente mayor para gente mayor). Hoy realizan un centenar de trasplantes al año.
La FP también fue el primer centro español en operar con el robot Da Vinci, en 2005. Un salto cualitativo que Isábal califica de “estratégico”, puesto que sus excelentes prestaciones -sobre todo, su precisión- permitieron consolidar la laparoscopia en el centro -“la robótica es laparoscópica”- y zanjar el debate sobre su idoneidad en comparación con la cirugía abierta. Ese primer Da Vinci -en España funcionan hoy una cincuentena- protagonizó hace dos años el primer injerto renal completo con cirugía robótica en Europa.
En cuanto al futuro de la entidad, cumplido su cincuenta aniversario -1967 es su puesta en marcha oficial- y tras años de litigios judiciales entre descendientes del fundador y el Patronato rector, Massaguer manifiesta que se encuentra en un “proceso de reflexión interna” para definir su posicionamiento estratégico a medio plazo. En todo caso, pasa por “mantener la excelencia”, el cumplimiento del concierto público y profundizar en la conexión con San Pablo, de cuyo campus de la Universidad Autónoma de Barcelona forma parte.

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